Los sonidos y las historias de los vientos de un mundo de tormentas y brisas.
Porque a través de los vientos -los que sopla la tierra, los que soplan los hombres-
la vida canta y cuenta, cuenta y canta.

Zampoñas

Zampoñas, sikus o flautas de Pan

Para mayor información, consultar el artículo "Aerófonos andinos (06): tropas de sikus" y artículos similares en la revista de música y cultura andina "Tierra de vientos".

Las zampoñas o flautas de Pan son los instrumentos de mayor variedad en el universo musical andino. Llamadas siku o phukuna en lenguas indígenas, son tocadas en tropas que incluyen varios tamaños (y afinaciones) del mismo instrumento, creando armonías especiales propias de cada comunidad y de cada tipo de zampoña. Además, cada instrumento -compuesto por dos hileras de tubos ordenados de mayor a menor- se separa en dos mitades (arka e ira), cada una de las cuales es soplada por un intérprete o sikuri. De esta forma, la construcción de una melodía completa depende del trabajo conjunto de las dos mitades y los dos músicos, que intercalan sus notas para la construcción del todo.
El espíritu comunitario andino se refleja, pues, inigualablemente en estas flautas, así como la dualidad que caracteriza su concepción del mundo.
Así como los pinkillos y flautas verticales suelen asociarse a ceremonias vinculadas con lo masculino (fálico) y las fiestas alegres, las zampoñas están relacionadas con los rituales profundos, con la tierra y lo femenino. En los contextos tradicionales nunca se mezclan pinkillos, quenas y zampoñas, aunque en el ámbito mestizo eso ocurre con frecuencia. Originalmente interpretadas con el único acompañamiento de la percusión, las zampoñas, en la actualidad, han dado origen a una tremenda diversidad de composiciones.
Las zampoñas de una sola hilera, comunes en la antigüedad, aún sobreviven: la antara peruana, los suri-sikus (que delinean melodías que son repetidas como un eco por un segundo instrumento de idéntica afinación), las payas ecuatorianas y los rondadores y capadores del área norte andina (Ecuador y Colombia) que poseen tubos largos y cortos alternados, los cuáles deben ser soplados de dos en dos o de tres en tres para crear armonías características de los ritmos de aquellos países, como los sanjuanitos.
Los tamaños más comunes de zampoña dentro de una tropa estándar son el chuli (el más pequeño), la malta (mediano), la sanka (grande) y el toyo (que supera el metro y medio de alto). Los cuatro están afinados en octavas paralelas. En aquellos grupos en donde se generan armonías especiales (cuartas o quintas) se incorporan otros tres tamaños intermedios, llamados generalmente contra-toyo, contra-sanka y contra-malta. Las tropas de zampoña más conocidas son los k´antus, los italaques, las pandilleras, los pusamorenos, las lakitas, los ayarachi, los ya nombrados suri-sikus, los jula julas, los tabla-sikus, los chiriwanos y los enormes jach'a sikus. Cada tropa tradicional suele interpretar -entre otros- unos ritmos propios, de nombre similar al del grupo (k´antu, suri sikuri, etc.), que, además, acompañan danzas de idéntica denominación.
En el presente trabajo se han interpretado un buen número de zampoñas, tanto en el estilo mestizo como en el tradicional. Se han incluido:
- Antaras. Zampoñas de una sola hilera, con tubos ordenados de mayor a menor. Son las formas más antiguas del instrumento: se han hallado ejemplares en tumbas de las culturas peruanas Nazca, Mochica y Chimú. Ancestralmente confeccionadas en cerámica, madera o hueso, hoy se fabrican de caña. En estos días han recibido una profunda influencia de las flautas de Pan europeas.
- Rondadores. Zampoñas de una sola hilera, con tubos muy finos hechos de carrizo; los principales están ordenados de mayor a menor siguiendo una escala pentatónica, y los accesorios están intercalados entre ellos, sonando a intervalos determinados (generalmente terceras) en relación a los tubos principales. La ejecución de los rondadores implica el soplo simultáneo de dos o más tubos, incluyendo uno principal y (al menos) uno accesorio. De esa forma se generan acordes a la vez que melodías. De temple agudo y de sonido particular, es oriundo de Ecuador, y su nombre proviene de las personas que realizaban las rondas nocturnas, quienes se valían de este tipo de instrumento para dar sus avisos. En Colombia, un instrumento muy parecido llamado capador era usado por los castradores de cerdos para anunciar su llegada.
- Suri-sikus. Se trata de zampoñas de una sola hilera, que se interpretan de forma que un instrumento ejecuta la melodía y otro similar repite la misma melodía como un eco, un momento después. Las tropas tradicionales de suri-sikus poseen tres tamaños, creando intervalos de quinta y octava. Los danzantes-intérpretes suelen ir engalanados con plumas de suri o avestruz, de ahí el nombre del instrumento.
Así mismo, se han usado las siguientes tropas:
- Pandilleras. Los sikus pandilleros son la tropa más conocida dentro del área tradicional y mestizo-urbana andina. Es la tropa estándar, que posee cuatro tamaños: de menor a mayor, chuli, malta, sanka y toyo. Estas zampoñas no poseen tubos accesorios, y los intervalos entre cada tamaño son de octavas. Cada tropa puede incluir hasta medio centenar de intérpretes.
- Lakitas. Los sikus laquitas (del Aymara “los elegidos”) tienen formas diferentes en el norte de Chile y en Bolivia. La tropa interpretada en este trabajo procede de este último país. El conjunto incluye cuatro tamaños (de mayor a menor, taykas, malas, likus y ch'ilis) afinados en octavas paralelas y sin tubos accesorios. Es la tropa de zampoñas que suena más aguda.
- Italaques. Los sikus de Italaque poseen tres tamaños (de mayor a menor, sankas, maltas y chulis) afinados en octavas paralelas. Cuentan, además, con tubos accesorios, que suenan una octava más alta que el propio instrumento, dando una resonancia especial. Su temple general es grave y profundo, y su sonido está poblado de ricos armónicos.
- Pusamorenos. Tropa similar a la de sikus pandilleros (aunque de temple general más grave y profundo) usada en ritmos como morenadas, caporales y tundiquis.
- K´antus. Los sikus k’antus o de Charazani tienen los cuatro tamaños tradicionales (toyo, sanka, malta y chuli) y tres tamaños intermedios (sobrechuli, sobremalta y sobresanka) afinados una quinta por encima del instrumento respectivo. Esta particular composición de la tropa proporciona una sonoridad armónica peculiar a su sonido.
- Jach'a sikus. Se trata de conjuntos reducidos de intérpretes que portan enormes zampoñas (de ahí el nombre Aymara de “sikus grandes”) de tamaños propios. Sus sonidos son graves y profundos.

Toyo, sanka y malta de la tropa de zampoñas pandilleras. Foto del autor.
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