Tema 10

Vientos de tierra de vientos – Tema 10 - Morenadas

Morenadas
(Selección de morenadas) - Palapa (J.L. Gamboa) y Morenada de los Sapos (G. Vargas) - Arr. E. Civallero

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La morenada parodia el paso, la actitud y la imagen de los antiguos esclavos africanos llevados a Bolivia durante la época colonial. Es una danza muy común -y de gran popularidad- en los Carnavales de aquel país andino, especialmente durante la Entrada del Cristo del Gran Poder en la Paz, cuando se reúnen decenas de comparsas. Al ritmo de la matraca y el silbato, las zampoñas de la tropa de pusamorenos delinean, sobre guitarra y charango, dos morenadas: la primera, del norte de Chile, con un grado significativo de dificultad en la interpretación, y la segunda, boliviana, con todo el sabor propio del tradicional estilo.

Debe señalarse que el uso de matraca y silbato son, en origen, necesarios para marcar cambios en la formación y en los pasos de los danzantes. La música -que aquí se presenta como un todo en sí- no era más que un acompañamiento al baile. En la actualidad, matraca y silbato son “rasgos característicos” de toda morenada, pero pocos recuerdan que su significado tiene que ver con la danza asociada a estos temas.

Tanto la morenada como otras danzas (caporales, doctorcitos, etc.) suelen ser llamadas "danzas rebeldes" por algunos estudiosos del folklore andino. De una u otra forma, fueron expresiones que, en su momento, sirvieron para rebelarse contra el destino que sufrían sus artífices. Los indígenas se rieron, disfrazándose y contorneándose, de los abogados coloniales, de los conquistadores, de sus mujeres y de sus juegos. Los esclavos africanos parodiaron, asimismo, a sus capataces o "caporales", y dieron rienda suelta a sus sentimientos en sayas y morenadas, sentimientos que, por cierto, estaban prohibidos bajo estrictas leyes coloniales por ser "libidinosos".

Hoy en día, las comparsas de morenadas de los Carnavales bolivianos son las más espectaculares de todos los Andes. Hombres y mujeres se engalanan con ropas bordadas en hilos de oro y plata y adornos que valen varios sueldos. Todo eso por participar en un desfile que sólo dura unas horas y en el cual disfrutarán como nunca. Quizás el espíritu rebelde de la danza todavía se mantenga, aunque sus actuales cultores no lo sepan. Tal vez haya asumido la forma de una rebeldía hacia la pobreza y las malas condiciones de vida, que se "olvidan" una vez al año, tras doce meses de privaciones y ahorro.


Foto de Latte_Art, "The Morenada Dancers".