Tema 08

Vientos de tierra de vientos – Tema 08 - Ecuadormanta

Ecuadormanta
(Selección de sanjuanitos) - "Quiquinmanta" (D.R.), "Longuita" (D.R.), "Sanjuanito triste" (D.R.), "San Juanito" (P. Rodríguez) y "Mamita" (Ch. Perugachy) - Arr. E. Civallero

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Una introducción de guitarra arpegiada y tunda (flauta travesera, que adquiere su nombre de la caña en la que se fabrica) abre esta selección del ritmo más inconfundible de los Andes ecuatorianos: el sanjuanito. Originalmente interpretado durante la fiesta de San Juan (que coincide con la celebración prehispánica del solsticio de verano o Inti Raymi), actualmente se ha convertido en uno de los ritmos más extendidos en aquella región andina. Cuenta con numerosas variantes, y ha incorporado un buen número de modernizaciones, así como instrumentos y arreglos importados.

La estructura de los sanjuanitos es muy característica: un par de estrofas separadas por un intermedio repetitivo de cuatro compases, y un estribillo en el que, generalmente, los intérpretes hacen una parada para luego recomenzar.

El título de la selección significa, en Quechua, "desde Ecuador". El primer tema, "Quinquimanta", se abre con pífano, mohoseño y mandolina, dando entrada luego a rondadores y zampoñas sobre una base particular de chajchas que marcan el ritmo, sumadas al bombo, la guitarra y el bajo. El siguiente tema, "Longuita", está interpretado simplemente con zampoñas (tropa pandillera) y un rondador. El "Sanjuanito triste" que viene a continuación se inicia con quena, mohoseño y mandolina, y se desarrolla con una pareja de rondadores sobre un pífano. El "San Juanito" que le sigue arranca con una quena, y continúa con toyos y zankas de la tropa de zampoñas estándar. "Mamita", el último tema de la selección, comienza con mohoseño, quenacho y pinkillo, incorpora un intermedio de mohoseño y bajo, y un final en el que suma todos los vientos aparecidos a lo largo de la selección.

Dentro del "yepeo" característico de los sanjuanitos he empleado palabras en Quechua, como "tushuy" (baila), "mana qunqawankichu" (no me olvides), "ñuqawan qanwan, tushuspa" (tú y yo, bailando) y "tukuy tutalla tushuspa" (bailando toda la noche, nomás), además de numerosos nombres de ciudades ecuatorianas, como Ilumán, Peguche u Otavalo.

Aprendí "Mamita", el último tema de la seleccción, de la mano de un grupo de músicos otavaleños llamado "Chayanak", con quiénes compartí horas y toques en Las Palmas de Gran Canaria, durante mi adolescencia. Con esta pista quiero rendir homenaje a todos aquellos sudamericanos inmigrantes que han buscado ganarse la vida interpretando su música en calles y plazas del mundo, dejando atrás las esquinas familiares de sus pueblos y ciudades, sus paisajes y a su gente. Entre todos ellos, los ecuatorianos son el grupo dominante, y puedo asegurar que la mayor parte de los temas incluidos aquí los aprendí de sus labios y sus manos. A veces encontré lágrimas en sus ojos cuando tocaban ciertas canciones, sonidos que tal vez les traían a la memoria las cosas del pasado. Y, siendo yo mismo un inmigrante, no pude dejar de entenderlos. Muchos miran a los inmigrantes desde su propia perspectiva, considerando el supuesto daño que les causan en sus trabajos o en su sociedad. Pocos, sin embargo, entienden el sacrificio y la renuncia implícita en el mero hecho de emigrar: todo lo que se pierde, todo lo que se olvida, todos los lazos que se rompen y que en ocasiones no pueden reconstruirse. Vaya mi reconocimiento para los músicos inmigrantes y en especial para "Chayanak", cuyo único CD aún conservo en mi colección y de cuyos integrantes guardo un dulce recuerdo.


Foto de flickmor, "You can’t be shy in business".