Tema 04

Vientos de tierra de vientos – Tema 04 - Cae la noche, sopla el viento

Cae la noche, sopla el viento
(Danzante) - A. de Robertis - Arr. E.Civallero

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Un tema que solía escuchar de adolescente, en algún cassette de "Raíces Incas" (que lo interpretaba magníficamente) o quizás de "Calchakis". Está completamente adaptado para los instrumentos empleados, adecuándolo a un lento ritmo de danzante ecuatoriano. Comencé la melodía con un dúo de mohoseños tamaño salliba, tocados en un sencillo intervalo de terceras. Los mohoseños son una tropa de flautas del tipo pinkillo, es decir, con una embocadura similar a la de la flauta dulce. La tropa completa suele tener entre 4 y 5 tamaños, cada uno con un nombre particular de acuerdo a la región de donde provenga. El tamaño más grande (llamado salliba, salliva o bajón) es lo suficientemente largo como para provocar problemas en su soplo, por lo cual, al igual que la senqatenqana, se le ha agregado un canal de insuflación accesorio o paltjata. A diferencia de la senqatenqana, que se toca en vertical, el mohoseño salliba se toca en horizontal, como una flauta travesera.

La tropa de mohoseños es originaria del cantón Mohoza, (provincia Inquisivi, departamento La Paz, Bolivia), y tradicionalmente acompaña danzas campesinas, siendo ejecutada en su registro agudo y sobreagudo (para extraer la mayor cantidad de armónicos o "t'aras"). Sin embargo, cuando se interpreta al estilo mestizo-urbano, los mohoseños no se tocan en tropas: sólo se suele aprovechar el tamaño salliba, y se lo interpreta en su registro grave que, como es evidente en esta pista, tiene una potencia y una textura inigualables.

Las zampoñas que delinean la segunda parte de la melodía pertenecen a la tropa de "pandilleras", una de las más comunes en el mundo andino. Esta tropa -como todas- posee varios tamaños de instrumentos (generalmente 4) organizados en intervalos de octavas y es la más fácil de oír, pues produce intervalos armónicos "occidentales". Usé zampoñas de tres tamaños: malta, sanka y toyo; a pesar de ser los tres tamaños mayores de la tropa, suenan bastante agudas, pues las zampoñas "pandilleras" suenan algo más altas que otras tropas.

La guitarra arpegiada y la rasgueada dieron la base al tema, soportadas por una wank'ara, enorme bombo de doble parche de cuero de chivo, sin aros. Para conservar parte del sonido tradicional del instrumento, armé a uno de sus parches con la tradicional "chirlera" o "bordona", una cuerda enhebrada con espinas de cacto que actúa de vibrador y provee armónicos al sonido profundo de este gran bombo.

La tristeza y la melancolía que emanan del tema son factores comunes en una parte del repertorio musical andino. Reflejan quizás el espíritu que se respira en los paisajes de la cordillera. Cualquiera que haya pasado un atardecer en la quebrada de Humahuaca, en el altiplano boliviano, en la sierra peruana o en el valle ecuatoriano de Otavalo reconocerá que el aire está cargado de memorias viejas y de ausencias. O tal vez hablen de un mundo que fue pero ya no es, o que es de otra forma: más lleno de fronteras inútiles, de barreras dañinas, de pérdidas. A pesar de todo eso, otra parte de la música andina recuerda con alegría que las raíces siguen vivas y florecen cada día, y que siempre hay un rincón para guardar una buena carga de esperanza.


Foto de caterpillar, "Atardecer en las montañas".