Tema 01

Vientos de tierra de vientos - Tema 01 - Tierra de vientos

Tierra de vientos
(Sikuri de Italaque) - E. Civallero

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El tema que inspiró el nombre del disco nació como nacen todos los temas, supongo: caminando por la calle, fumando, durmiendo… Inicia con el toque de los enormes bombos wankar de doble parche, y el llamado de una caracola marina o waylla kheppa, instrumento de gran valor ceremonial en los Andes meridionales prehispánicos, usado hoy a modo de bocina o pututu.

El golpear de los bombos da entrada a la tropa de zampoñas de Italaque, que comienzan a dibujar la melodía.

Como comento en el apartado "Los instrumentos", cada tropa de zampoñas o sikus posee un nombre particular, procede de una región andina determinada, tiene una estructura y una identidad propias (tamaños, nombres de cada tamaño, intervalos armónicos entre ellos, armonías provocadas por hileras de tubos accesorios en cada instrumento, número de bombos acompañantes, etc.) e interpretan distintos tipos de ritmos. En conjunto pueden sonar más o menos agudas o graves (de acuerdo a los tamaños) y más o menos "particulares" para el oído occidental (de acuerdo a las armonías que se creen entre los distintos tamaños). En general, las tropas pueden estar compuestas por 10-60 sikus, que pueden tocarse "enteros" (es decir, un instrumento completo en mano de un sikuri o intérprete) o "a mitades" (es decir, las dos hileras de un instrumento completo separadas, cada una en manos de un sikuri distinto, que debe combinar sus soplos con el sikuri que posee la otra mitad de la zampoña), y pueden ir acompañadas de bombos, cajas y/o redoblantes. La tropa de Italaque procede precisamente de la localidad del mismo nombre, en Bolivia, y está compuesta por tres tamaños distintos de instrumentos (sankas o graves, maltas o medios y chulis o agudos). Todos ellos fueron empleados en esta pista.

El estilo es un sikuri de Italaque, es decir, el estilo propio de esta tropa de zampoñas (pueden tocar muchos otros, ciertamente), si bien he realizado una serie de variaciones personales -por ejemplo, la incorporación de una guitarra y el uso de pocos instrumentos- que "desvirtúan" la pureza estilística.

El intermedio está interpretado por una senqatenqana. La senqatenqana (también llamada tokhoro, puqllay, much’a o torome, de acuerdo al lugar) es una flauta del tipo pinkillo -es decir, que tiene pico, como las flautas dulces europeas- que originalmente pertenece a una tropa (casi todos los vientos andinos, por cierto, se tocan en tropas): la de pinkhullus. Como las tropas de zampoñas, la de pinkhullus también está compuesta por instrumentos de distintos tamaños (dos o tres, dependiendo de la región) que tocan simultáneamente, y cada uno posee un nombre determinado (variable, nuevamente, según la región, lo que crea una variedad y una confusión enormes). La senqatenqana es el tamaño más grande de la tropa, y, por ende, el más grave: suele superar el metro y medio de largo. Su particularidad es que, debido a la imposibilidad de soplar directamente una flauta de esas proporciones, viene equipada con una boquilla adicional (como los fagots europeos) para poder insuflar el aire en su interior. Esa boquilla se llama paltjata, que en Aymara significa "algo puesto sobre el bulto". Si bien de manera tradicional -es decir, en las comunidades indígenas- se sopla en el registro agudo (un estilo propio de la mayoría de las flautas verticales andinas) para resaltar sus "t'aras" (sonidos armónicos), en esta pista se interpreta en su registro grave, es decir, al estilo urbano y mestizo. Olvidaba anotar que la senqatenqana proviene de Tarabuco, ciudad del departamento de Chuquisaca y capital de la parcialidad de los Yamparáes; que es muy usada durante el puqllay o Carnaval tarabuqueño; que su estructura es muy particular, porque no se sopla desde delante sino desde detrás; y que, debido a esa particular construcción, recibió su nombre Quechua original, sinqatanqana, que significa "empuja-nariz": basta con ver un intérprete de este instrumento para entender el significado de la denominación.

El tema finaliza con los bombos y la waylla qheppa nuevamente, en uno de los varios tipos de cierres tradicionales andinos para tropas de vientos.

He querido, con esta canción, rendir homenaje a sonidos y ritmos cada vez más desconocidos entre los cultores de la música andina, y, en especial, entre aquellos que viven fuera de Sudamérica. Las tradiciones más antiguas, aquellas que enraízan a la gente en un lugar determinado, son parte del patrimonio cultural humano, y deberían ser recuperadas, reconocidas e interpretadas para que jamás desaparezcan. Pues son la fuente en la que se basa el resto de la música y de la cultura, y constituyen un rasgo identitario muy importante. Son muchos los rasgos que se pierden día a día, no sólo en los Andes, sino en cualquier rincón del mundo: lenguas, costumbres, canciones, juegos, sabores, olores... Todos ellos se ven alterados por una sociedad mediática que no entiende que, en su raudo avance, está dejando atrás (o está pasando por encima) a elementos valiosos que, al fin y al cabo, nos hacen quiénes somos.


Foto de tangerine_rose, "Vicuñas en la laguna Miscanti".