Parches de cuero

Vientos de tierra de vientos - Bombos

Los bombos son, en el universo mítico andino, contenedores de poder, que se convoca y se extrae de sus vientres al golpear sus parches. De hecho, es tradicional incluir en su interior elementos mágicos como piedras, plumas, huesos o incluso un colibrí disecado. Generalmente se asocian a las fuerzas de la tierra y su latido es el único acompañamiento que poseen las flautas en los contextos indígenas más tradicionales.

Los europeos introdujeron modelos de bombo con aro, inexistentes en el mundo prehispánico. Asimismo, incorporaron los redoblantes con o sin "bordona", mientras que los esclavos africanos aportaron sus tamboras percutidas con la mano, que aún hoy suenan en las sayas, tuntunas y tundiquis, en una variedad impresionante de modelos, registros y estilos.

En este trabajo se han ejecutado los siguientes membranófonos:

- El wankar o bombo k'antu, un bombo gigante de doble parche, también llamado erróneamente bombo italaque o charazani; aunque de forma similar, el k'antu tiene parches pelados mientras que el italaque los tiene con pelo. Son más altos que anchos, se percuten con una sola baqueta y pueden contar con aros (aunque no es lo habitual). Suelen acompañar a las tropas de zampoñas.

- La wank'ara, instrumento de caja ancha y chata, con una "bordona" opcional hecha de una cuerda provista de grandes espinas de cacto. Es un "tambor de mano" de medio metro de diámetro por 20 cms. de alto. Se percute con una única baqueta (forma tradicional andina) y acompaña la interpretación de algunos tipos de flauta, como los waka-pinkillos.

- El medio italaque, el cual, como su nombre indica, tiene la mitad de la altura de un wankar o bombo italaque. Es uno de los más usados dentro de la música andina contemporánea.

- El bombo legüero, oriundo de Argentina, basado en el modelo europeo de "bombo con aro" e interpretado con dos baquetas (forma de percusión europea, diferente de la tradicional andina), que por lo general delinean vistosos juegos, repiques y combinaciones percusivas. Tiene doble parche, doble aro y un cuerpo barrigón, que conserva la forma original del tronco de ceiba o yuchán del cual fue sacado ahuecándolo a fuego. Su nombre deriva de una característica de su profundo sonido -más leyenda que realidad- que, según se dice, puede oírse a una legua (¡5,5 kms.!) de distancia. Acompaña la mayoría de los ritmos folklóricos argentinos, en especial la chacarera, el gato, el escondido, la cueca, la zamba y el malambo.

- El redoblante europeo de banda (también llamado tambor o tarola), usado especialmente para acompañar a las tropas de tarkas, pero también en las "bandas de cobre" y en algunas tropas de zampoñas y flautas verticales. A veces se utiliza un modelo "comercial" (con "bordona" metálica) y otras, sencillamente, un tambor campesino de parches pelados (con o sin "bordona" casera) sobre los que se percute y redobla con dos baquetas, al estilo europeo.

- La tambora africana en su modelo estándar, si bien existen numerosas variantes. Los tres tamaños básicos tradicionales son la "caja mayó", la "caja menó" y el "ganyengo", el más pequeño de la familia. Además hay timbales o bombos tundiqui. Todos ellos se percuten con la mano, o con la ayuda de una varilla.

- La caja chayera, propia de Argentina y el sur de Bolivia (departamento Tarija). En su contexto tradicional, la caja acompaña el canto de las vidalas (en todas sus formas) y el sonar de erkenchos y kamacheñas en danzas como los saltaditos y las rondas de Pascua. Se percute de modo tradicional, con una sola baqueta (llamada waqtana) y suele tener una "bordona" conocida como "chirlera".

Además, como percusión adicional, se incluyeron los siguientes idiófonos:

- El ch'inisku (triángulo), que tradicionalmente se confecciona con una barra de hierro doblada y se ejecuta principalmente en los k'antus.

- La matraca, usada especialmente en las morenadas, caporales y otras danzas y ritmos "negros" (inspirados en la música de los esclavos africanos). El instrumento es de madera y, en la actualidad, los conjuntos de bailarines y músicos de las citadas danzas adornan sus matracas con dibujos, pinturas y mensajes (generalmente el nombre y los colores de su comparsa), o bien esculpiéndolas con formas curiosas (un cerdito, una pelota de fútbol, un cóndor, un hombre, etc).

- El reco reco o güiro, de procedencia africana, empleado en todos los tipos de saya.

- Las vainas, provenientes de distintos tipos de árboles.


Para mayor información, consultar el artículo "Los membranófonos andinos: generalidades" y artículos similares en la revista de música y cultura andina "Tierra de vientos".


Caja triagular Chipaya y caja chayera. Foto del autor.