Los sonidos y las historias de los vientos de un mundo de tormentas y brisas.
Porque a través de los vientos -los que sopla la tierra, los que soplan los hombres-
la vida canta y cuenta, cuenta y canta.

Flautas

Flautas

Para mayor información, consultar el artículo "Los aerófonos andinos: distribución actual", "Aerófonos andinos (01): tropas de quenas", "Aerófonos andinos (02): los grandes pinkillos" y artículos similares en la revista de música y cultura andina "Tierra de vientos".

Los instrumentos de viento andinos poseen una inmensa variedad y complejidad. Cada comunidad tiene su propia medida, tonalidad y forma de interpretación. En general, todos ellos se tocan en tropas o grupos, que expresan la perspectiva comunitaria de la vida andina. Las flautas pueden dividirse en tres conjuntos, de acuerdo a su embocadura de soplo: las de tipo “quena” (incluyendo choquelas, pusipias, lichiwayus, quena-quenas, quenachos, kamacheñas, quenas propiamente dichas y otras), las de tipo “pinkillo” (incluyendo kachuiris, mohoseños, senqatenqanas, chajjes, rollanos, waka-pinkillos, alma-pinkillos y otros pinkillos propiamente dichos) y las “traveseras” (pífanos, phalawatas y otras).
Dentro de las mencionadas tropas existen 3, 4 y hasta 5 tamaños del mismo instrumento (cada uno con su nombre particular, variable de localidad en localidad) afinados de forma que provoquen armonías específicas (generalmente intervalos de cuartas, quintas y octavas). Además, las flautas suelen ser sopladas de tal forma que arrancan registros agudos muy ricos en armónicos (los llamados “richas” o “t'aras”). Todas estas características dotan a los sonidos originales de un timbre muy especial. En la actualidad, las bandas urbanas y mestizas evitan ese modo de interpretación, desvirtuando la tradición a favor de una audición más “amigable” con el empleo de los registros graves de las flautas y la eliminación de ciertas armonías.
Pocos instrumentos se tocan en solitario: quizás algunas formas de quenilla y de pinkillo simple. La quena, el instrumento más popular de la música andina, comenzó a usarse como instrumento solista en el contexto mestizo. Originalmente, se trataba de un instrumento escasamente afinado, o pentatónico, que se tocaba también en tropas.
Los materiales empleados para esta clase de instrumentos son diversos tipos de caña, aunque hoy en día también se elaboran de plástico. Las quenas solían hacerse, además, de hueso, metal, cerámica, piedra, calabaza y madera.
En este trabajo se han incluido las siguientes flautas:
– Distintos tipos de quena, todas de caña sokhosa, afinadas de acuerdo a la escala temperada occidental. Se usaron distintos tamaños y texturas sonoras. Si bien es el instrumento estándar de los grupos andinos modernos, la quena posee una antigua tradición -se han hallado numerosas quenas en enterramientos arqueológicos prehispánicos- y muchas leyendas, incluyendo la famosísima del Manchaypuytu. Tiene, asimismo, formas de afinación e interpretación tradicionales que escapan totalmente a los cánones de la audición occidental, pero que conservan, por eso mismo, toda su magia. Los instrumentos del tipo quena se diferencian de los tipo pinkillo en su embocadura: los últimos se soplan como una flauta dulce común, mientras que los primeros carecen de canal de soplo y deben interpretarse con una técnica de emboquillado especial.
– El quenacho, una quena de mayores dimensiones, afinado una quinta más grave. Es un instrumento de concepción moderna, y su nombre significa simplemente “quena grande”.
– Conjunto de quena-quenas. Se trata de “quenachos” tradicionales que se interpretan en contextos indígenas, acompañados únicamente por percusión (bombos y, a veces, redoblantes), para animar varias danzas de antigua raigambre. Los intérpretes de quena-quena suelen ir magníficamente engalanados con cobertores de plumas y pieles de jaguar. El conjunto posee dos tamaños: el instrumento más grave suele estar afinado en Re, y el más agudo, una cuarta o una quinta más alto.
– Conjunto de choquelas. Similares a las quena-quenas, pero con distintas afinaciones y armonías, y por ende, con texturas sonoras diferentes. Su nombre deriva de la palabra Aymara ch’uqi (papa o patata), pues tradicionalmente se usaban en festividades agrarias relacionadas con ese cultivo. Al igual que las quena-quenas (y muchas otras flautas andinas), colorean danzas concretas, y se tocan en tropas de muchos instrumentos con el único acompañamiento de la percusión.
– Conjunto de lichiwayus. Su nombre significa “lecheras”. También son parecidos a las quena-quenas, pero proceden de un área cultural diferente: la Chipaya, en la región de Oruro, Bolivia. Se tocan en tropas, poseen tres tamaños tradicionales (que conservan sus nombres en lengua Chipaya) y se usan en danzas ancestrales.
– El mohoseño salliba. Uno de las mayores flautas de los Andes, la salliba es el tamaño más grande (y más grave) de la tropa o conjunto de mohoseños (que normalmente tiene otros 3 o 4 tamaños, todos más agudos). Se toca en posición horizontal, como una flauta travesera, y posee un conducto suplementario (paltjata) que permite su soplo. Su embocadura es del tipo pinkillo. En contextos indígenas se ejecuta en su registro agudo (para extraer sus “t'aras”) pero en los ámbitos mestizos y urbanos y en la música andina moderna se ejecuta usando su registro grave. Se emplea en danzas concretas, y se acompaña solo de percusión (y nunca de cuerdas).
– La senqatenqana, instrumento similar al mohoseño salliba, pero que se toca en posición vertical. Está provisto también de un conducto suplementario para su soplo, que lo asemeja al fagot europeo. Es el tamaño más grande de la tropa de pinkhullus, y procede de la población de Tarabuco, (provincia Yamparáez, departamento Chuquisaca), en Bolivia. Se usa en danzas particulares (específicamente en el puqllay) y no se acompaña de percusión (y mucho menos de cuerdas). Sin embargo, los músicos que las ejecutan (y que, como muchos otros intérpretes de flautas andinas, son, a su vez, danzantes) calzan unas abarcas de madera dotadas de unas curiosas “espuelas” de hojalata (“gallu gallus”), las cuales suenan con cada salto, marcando así el ritmo.
Pinkillo. Instrumento estándar, de forma y sistema de soplo similar al de la flauta dulce europea. Posee numerosas variaciones regionales, tanto de tamaño como de forma, afinación, número de orificios y estilo interpretativo. Si bien generalmente se toca en tropas, también es utilizado como instrumento solista, en especial en contextos íntimos. En la música andina moderna se lo usa como una flauta dulce occidental, forma que ha sido la empleada en este trabajo.
Waka-pinkillo. Variedad particular de pinkillo que posee sólo tres orificios y puede interpretarse con una sola mano, mientras la otra se usa para golpear un instrumento de percusión (caja, wank'ara, etc.) y acompañar así la melodía. Se emplea en contextos tradicionales, y suele ser ejecutado en tropas de dos tamaños. Su nombre significa “pinkillo de la vaca”, pues está presente en danzas como la waka-thokori (parodia musical de las corridas de toros). Sus sonidos -obtenidos sólo con los tres orificios antedichos- aprovechan los armónicos de la flauta para construir una escala pentatónica completa de tres octavas.
Tunda. Flauta travesera ecuatoriana, construida con la caña llamada precisamente “tunda”. Es de sonido grave y textura profunda, y suele utilizarse en distintos ritmos, o incluso en solitario, sin acompañamiento.
Pífano. Nombre genérico de un tipo de flauta travesera empleada a lo largo de todo el mundo andino, desde Bolivia a Colombia. Posee -de acuerdo a cada región- distintas afinaciones, tesituras y modos de interpretación.
Phalawata. La palabra es deformación andina del término castellano “flauta”. Es una flauta travesera estándar de caña, usada, como el pífano, a lo largo de todos los Andes. A veces también se la llama “phalawita” o simplemente “phala”.
– Flauta travesera europea. El instrumento de orquesta, metálico, con sistema de llaves Boehm. En la actualidad, especialmente en Argentina y Chile, los músicos de folklore la emplean para interpretar ritmos tradicionales desde una perspectiva “de proyección”.

Pareja de quena-quenas. Foto del autor.
Civallero & PlazaBitácora de un músicoBitácora de un escritorBitácora de un bibliotecarioBitácora de un ilustrador